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El mundo de la estética está plagado de oportunidades para invertir. Y cada vez son más los que se ponen al tanto de un negocio que no para de crecer.

Para la mayoría de la gente, el cuidado de la imagen personal forma parte de su estilo de vida. Esto se observa, sobre todo, en las personas que pueden hacerse del tiempo suficiente para consentirse. Ellas cuidan su dieta, hacen ejercicio y son fuertes demandantes de productos y servicios de belleza. Si bien, históricamente este era un rubro que le pertenecía a las mujeres, con el correr del tiempo el género masculino ha comenzado a consumir el mismo mercado sin quedarse atrás.

Especialistas, consultores y dueños de salones de belleza coinciden en que actualmente, cada vez son más los que asisten a un spa, salón de belleza o profesional independiente, de manera frecuente. Por otro lado, esta misma tendencia positiva se observa en el arreglo personal para eventos sociales, que representa un mercado que siempre demanda los servicios de los expertos.

El rol de los esteticistas se ha vuelto clave, al punto de ir ganándose un lugar importante dentro de la sociedad. Ellos llevan a cabo diferentes tratamientos para mejorar el aspecto de las personas, lo que va en concordancia con una ayuda para hacerlas sentirse mejor consigo mismas. Analizan las necesidades de sus clientes y preparan planes específicos acordes: que van desde realizar tratamientos faciales (aplicar cremas, lociones y mascarillas, realizar masajes faciales, teñir pestañas y cejas, aplicar maquillaje, etc), tratamientos corporales (bronceado UV o por aerosol, hidroterapia, depilación corporal, etc.), tratamientos cosméticos para manos, uñas y pies (manicuras, pedicuras, extensiones de uñas) e incluso, tratamientos especializados (tratamiento de acné, electroterapia, terapias de rejuvenecimiento de piel, tratamientos de camuflaje, electrólisis, etc.).

El cuidado de la belleza es una industria en constante crecimiento, generadora de grandes volúmenes de venta y autoempleo, incluso, en épocas de recesión. El sector está conformado en su mayoría por micro, pequeñas y medianas empresas (Pymes) de entre 40m2 y 60m2. Sin contar las salas de belleza existentes en la economía informal, de las que se calcula que casi el 50% son personas que trabajan a domicilio.

El incremento de nuevos centros de estética es palpable a la vista de cualquier transeúnte. En ese sentido, el último relevamiento de usos del suelo efectuado por la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad detalla que sólo en Capital Federal, hay más de 244 centros de estética y 242 dedicados a la pedicuría y depilación, posicionándolos como uno de los rubros más significativos en cuanto a la cantidad. Más allá de eso, se trata de un mercado al que todavía le falta mucho por explotar, en comparación con países como Japón, que posee más de 500.000 negocios de este tipo. 

“En la Argentina hay un desarrollo de spa limitado, el rubro está por dar un salto de calidad que igualará a otros países. En los últimos 10 años, la tasa de crecimiento tuvo un alza del 20% anual a nivel mundial”,comenta el Lic. Eduardo Finci, presidente de la Asociación Americana de Spa.

Frente a este panorama, las nuevas plataformas digitales se alzan y abren un mundo de posibilidades, otorgando un recurso ordenado que permite manejar y disponer los espacios de trabajo. Actualmente, en el país, existe una aplicación con peso, capaz de conectar a profesionales calificados con clientes de todas partes. Su nombre es Big Blue People y lleva adelante la misión generar un mercado confiable.

La clave estará en saber aprovechar la tierra firme que promete este mercado, con sus variables y el uso de las nuevas tecnologías como apoyo para el desarrollo transaccional rentable.

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