Ser paseador de perros es una actividad que supone de responsabilidad y amor por las mascotas. Un paseador responsable es aquél que cuida a los perros cuando sus dueños no pueden hacerlo.  En función de ello, algunos paseadores también ofrecen servicio de guardería, transporte, peluquería o adiestramiento para complementar el servicio de paseo y tener una mejor retribución económica.

¿Cómo y cuánto cobrar por pasear perros?

Cuánto cobrar por llevar a pasear un pichicho dependerá de varios factores.  Los paseadores pueden cobrar por hora, por día, por semana o por mes. Aquellos que opten por fijar un valor mensual deberán contemplar los días de lluvia (si se hace el mismo recorrido, se reduce o si se cancela) ya que muchas veces quienes optan por contratar estos servicios prefieren no enviar al perro cuatro horas a la calle dado que, en invierno, corre el riesgo de enfermarse y nadie quiere tener que llevar al veterinario a su amigo de cuatro patas por un descuido. En contrapartida, quienes cobran por día o por día trabajado pero hacen efectivo el pago de manera semanal o mensual tendrán la incertidumbre de cuántos días trabajarán en un mes si es temporada de lluvias constantes y por consiguiente de cuánto cobrarán.   

La principal diferencia entre un sistema y otro será el valor de la hora. No es lo mismo cobrar un paseo de dos horas una vez por semana que paseos diarios de cuatro horas de lunes a viernes. A menor cantidad de horas, mayor valor individual y a mayor cantidad de horas, menor tarifa total, como si de una promoción se tratara. En algunos casos, el barrio de residencia del perro es otro factor que hace que la tarifa varíe.

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Servicios adicionales ¿qué es posible ofrecer?

Nadie en su sano juicio va a bañar a su perro un día de lluvia pero si una lluvia de verano te agarró en el parque y alguno de tus animales terminó un poco embarrado por jugar con sus amigos de cuatro patas, ofrecer el servicio de baño canino puede ser un excelente complemento para tus ingresos. El baño puede ser un momento controversial para algunos dueños y será importante que te comenten sobre el carácter del perro en el momento de higienizarlo, conocer si necesita bozal o le gusta el agua son dos claves que harán tu trabajo más fácil.

Guardería canina: como el segundo hogar.

Los perros son parte de la familia y abandonarlos para salir de vacaciones nunca es una solución por ello nacieron las guarderías caninas y los pensionados que hacen que los paseadores de perros (u otras personas que los aman) puedan cuidarlos durante la ausencia de su familia para brindarles el cuidado y cariño que ellos requieren.

En estos casos, los pensionados variarán su valor en función de los servicios: tener una casa con parque o una pileta de lona para que los canes puedan refrescarse en verano será un plus. Si se trata de perros mayores o que deban tomar una medicación, como la atención que se le deberá prestar es mayor, también puede aumentar el valor.

En todos los casos, es recomendable pedir un listado de teléfonos a dónde acudir en caso de emergencia, a quién avisarle en primera instancia ante algún hecho de gravedad, teléfono de un veterinario que conozca al animal y solicitar un dinero reembolsable en caso que sea necesario adquirir medicaciones.

Si realizáramos un paralelismo con una colonia de vacaciones infantil, el servicio completo debería incluir el traslado de la mascota desde su hogar hasta el pensionado que lo albergará. Muchas veces trasladar a los animales de un sitio a otro es una gran dificultad por lo que ofrecer también este servicio para hacer viajes a la costa o como un servicios de taxi o combis pet friendly será una salida laboral más que redituable si la aprovechas.

Natalia Vivas