La peluquería moderna ha evolucionado. Ya no se trata solo de cortes o peinados, sino de crear una imagen y apropiarse de las nuevas tecnologías.

El trabajo de un estilista profesional es muy dinámico y creativo. No se trata simplemente de repetir estilos de cortes o peinados, sino de buscar la manera de crear una imagen en las personas tomando en cuenta sus rasgos físicos y su tipo de cabello. Es una carrera que implica complacer las expectativas de todos los clientes, que pueden ser desde muy conservadoras hasta muy modernas. La base para desempeñar de manera eficiente esta labor, será la dedicación, la práctica y el compromiso.

Es sumamente importante aprender a reconocer las diferentes herramientas de trabajo y su uso correspondiente. Identificar cada tipo de rostro y en función de eso, cuál es el corte que más beneficia o qué color aportará mayor luz, por ejemplo. Gracias a su talento como observador, un buen estilista logra descifrar minuciosamente cada detalle. Se detiene en la forma, el brillo o incluso el color de la piel. Nada escapa a la vista, hasta esas pequeñas imperfecciones que nadie nota: una nariz un poco torcida, un cabello con tendencia a ondularse.

El punto fuerte y el que quizás hace mejor la diferencia en comparación con los antiguos peluqueros tradicionales, es que esta nueva vertiente es capaz de proporcionar consejos adaptados y personalizados a la morfología de los individuos. Asesoran sobre peinados acordes a las necesidades, cortan el cabello en función a una simetría y hasta elaboran un catálogo de servicios, para que los clientes se enamoren de su trabajo. Sus opiniones en la gran mayoría de los casos suelen ser una garantía que evita una catástrofe capilar.

Cualidades profesionales

Los estilistas profesionales o peluqueros modernos tienen como principal objetivo brindar un servicio de calidad a sus clientes, empleando para ello todas sus habilidades y conocimientos en materia de imagen estética. Este camino no se forja solo, sino que implica contemplar ciertas cualidades a tener en cuenta.

  • Creatividad y personalidad
    Un buen estilista profesional debe ser capaz de crear su propio estilo, algo particular que lo defina. La peluquería es un arte y sin creatividad, no existiría. Por eso, será vital encontrar vías de inspiración, ya sea mediante la observación, las redes sociales, las revistas profesionales de peluquería, las pasarelas o las ferias y los congresos de belleza.
  • Renovarse o morir
    Existe una famosa frase que dice: “renovarse o morir”, lo que de algún modo supone el alma de la profesión. En la peluquería no sólo se trata de cortar puntas o teñir un cabello, un buen estilista profesional deberá estar siempre actualizado en las últimas tendencias.
  • Vocación innata
    Quien se dedique a esto tendrá una inclinación natural por la peluquería y amará su trabajo. Eso lo llevará a desear estar en continua formación para ofrecer las inclinaciones y gustos de la temporada a sus clientes.
  • Amable y paciente
    Un estilista profesional debe comportarse correctamente y ser ante todo amable con sus clientes. La clave siempre será tener paciencia y contestar de manera agradable a pesar de toparse con personas irritables y quejosas. En definitiva, saber contar hasta diez.
  • Sentido estético
    El peluquero profesional tendrá un buen sentido estético y siempre se fijará en la morfología de su cliente. Estudiará la imagen previamente para materializar una idea de cuál será el resultado final.

¡Apropiarse de las nuevas tecnologías!

Las peluquerías y los centros de belleza, tienen una amplia competencia en el mercado producto de la gran oferta que existe de sus servicios. Debido a esto, todo buen emprendedor debe tener en cuenta nuevas tácticas que le permitan diferenciarse de los demás competidores.

Las plataformas digitales, se alzan como un recurso esencial para desarrollar de forma funcional esta tarea. Hoy en día, cotizar el precio de una keratina, una tintura o un corte, se puede realizar fácilmente pidiendo una foto, que agilice lo gastos estimados de materiales y mano de obra. En Argentina, Big Blue People, una aplicación novedosa que conecta a profesionales calificados con clientes de todas partes, creando un mercado confiable, es sin duda la más eficiente para el rubro.

El estilismo así, logra adaptarse a los tiempos que corren. Permitiendo combinar una pasión, una manera de expresarse, una forma de hacer que la gente se vea y se sienta bien, con una profesión que no deja de generar ingresos.